Por Pablo Rodríguez Cejas*

Con su aprobación en el Senado el pasado 24 de octubre, finalizó su trámite en las Cortes Generales el nuevo Estatuto de Autonomía de Canarias.

Un documento que, adaptado a los de última generación, recoge, entre otras cosas, el anclaje de nuestro Régimen Económico y Fiscal y su desvinculación del Sistema de Financiación Autonómica, lo que permitirá por ejemplo que las bonificaciones al transporte de viajeros y de mercancías no dependan de la voluntad del gobierno de turno o de la necesidad de llegar a acuerdos con los nacionalistas canarios, como efectivamente ha sucedido en las últimas negociaciones producidas en el marco de la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado.

Con todas sus bondades, que son múltiples y en muchos apartados vitales para nuestras islas -razón por la cual dimos nuestro voto favorable en su tramitación en la Cámara Alta-no podemos mirar para otro lado en lo que va a suponer la aplicación del nuevo régimen electoral que incorpora.

Hay figuras políticas en Canarias (de partidos con implantación en nuestra isla) que piensan que El Hierro tiene muchos diputados en el Parlamento autonómico (recordemos que cuenta con tres representantes de un total de sesenta), porque aplicando la calculadora, en cualquier calle de Las Palmas de Gran Canaria o de Santa Cruz de Tenerife habitan más personas que en El Hierro.

Y han dado supuestamente con la solución idónea: para bajar el volumen a la voz de los diputados herreños, gomeros, palmeros, majoreros, lanzaroteños y gracioseros se utiliza como escudo un aumento del número de diputados que, según el nuevo Estatuto , podrá alcanzar la cifra de setenta y cinco (15 más que en la actualidad). Estos se repartirán de la siguiente manera: 1 más para Fuerteventura, y el resto, por población, a través de una lista regional (ya se imaginarán quiénes ocuparán los primeros puestos).

Estoy convencido que este aumento en el número de diputados y diputadas no es acorde con la realidad social de Canarias, además de innecesario e injustificado.

Estando de acuerdo con la rebaja de los topes electorales, por ser contrarios a toda razón democrática, no es menos cierto que la nueva configuración político-administrativa del Archipiélago viene a profundizar en undesequilibrio histórico por el que Canarias seguirá avanzando a dos velocidades, en un modelo en el que las islas no capitalinas girarán como satélites alrededor de los dos “planetas” dominantes.

Desde la Agrupación Herreña Independiente, y así lo manifesté a lo largo del debate en el Senado, entendemos este paso como un error histórico, pues la circunscripción insular es el reflejo rotundo de nuestra realidad geográfica natural.

Los ideólogos de esta modificación no se dan cuenta de que Canarias no se puede construir a golpe de calculadora: Canarias debe construirse sobre la solidaridad, el respeto y la cohesión social y territorial.

* Senado de El Hierro por la AHI-CC

 

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