Por Rául Álamo

Estoy un poco cansado de la victimización y auto inmolación que nos hacemos los herreños respecto a los precios que pagamos en la isla. Generalizar siempre ha sido malo, sobre todo si no tenemos en cuenta lo que consumimos y pagamos por algunos productos.

Cuando nos vamos de viaje somos capaces de hacer colas para pagar en un aeropuerto más de 2 € por una botella de agua o un café, o casi 6 € por un bocadillo de pan congelado, “chapata” con una loncha de jamón plastificado. O quien no ha ido a un restaurante de comida rápida, hacer cola también, y pagarle a una máquina por una hamburguesa y papas fritas congeladas 11 €. Vamos que todo se justifica y lo que nos pidan será por algo que no es otra cosa sino que estamos fuera, y ahí vale todo lo que nos pidan.

Sin embargo, si estamos en El Hierro protestamos por casi todo, porque nos cobren 15 euros por una comida de pescado fresco, o un euro por una botella de agua, o un cortado por ochenta céntimos, .... Fuera, sin embargo pagamos por asistir a cualquier acto cultural, espacio turístico, acto deportivo, ...., y en El Hierro que casi todo esto es gratis y nos ponen hasta la leña en los espacios recreativos, si nos cobran un modesto euro por entrar al Centro de Interpretación del Julán o por ver el Ecomuseo de Guinea y el lagarto gigante de El Hierro ponemos el grito en el cielo, porque hay que protestar por sistema porque es un robo, es como una propina añadida al producto o servicio.

Parece una costumbre bastante enraizada en nuestro carácter isleño el valorar lo de fuera y nunca lo nuestro, una especie endémica del “ombliguismo”. Que el precio de la cesta de la compra tenemos que abaratarla es una vieja y lógica reivindicación que tenemos que lograr entre todos, empresarios, consumidores e instituciones. Ahora, tratar de generalizar que el que presta un servicio o la facilita la adquisición de un producto en El Hierro tiene que ser un saqueador, timador, bandido, atracador, ladrón, estafador, usurero, carero, ...., creo que es una injusticia sin calificativos.

Podemos en todo caso argumentar que si salimos fuera podemos tener más variedad donde elegir, pero difícilmente vamos a tenerla en El Hierro sin no le damos la oportunidad a nuestro mercado local de comprar aquello que nos pueden facilitar bajo la excusa, muchas veces inventada, de que todo siempre es más caro.

Me da la impresión después de todo lo expuesto que tenemos la obligación de valorarnos y de explorar en nuestra conciencias si queremos aspirar a eso que tanto esta de moda: la autosostenibilidad. Mientras tanto ni saldremos de ser “isla sostenida y de por vida”. No vale que digamos, por sistema, “bueno, bonito, pero caro”.

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