Por Donacio Cejas Padrón.
Con bastante frecuencia en nuestras tertulias pueblerinas, se encuentra uno con la sorpresa de que alguien se manifiesta comunista por convicción, y yo, respetuoso como es mi manera de comportarme no puedo menos que sorprenderme, a la vez que siento una incredulidad innegable, no es fácil asimilar, que a estas alturas de la vida, disfrutando como estamos todos de las ventajas y privilegios que ofrece una sociedad como la nuestra, donde no hay limitación ni restricción alguna para desarrollar todas las ideas posibles, donde todos los bienes y servicios del estado están a disposición de cada uno de los españoles, sin preferencias ni privilegios, donde se pueden ejercer todas las profesionales libremente, etc. No es entendible que conociendo también como es la vida en los países comunistas, haya nadie que pregone su condición de tal, sinceramente me parece una posición muy difícil de entender.
He visitado varias veces Cuba, entre otras razones familiares y sociales, para hacer un estudio lo más profundo posible de las peculiaridades que ofrece la sociedad comunista, he caminado por sus pueblos y ciudades para conocer a fondo sus miserias y carencias, el desespero de los cubanos para buscar los mínimos alimentos para su familia cada día que amanece, y no puedo más que aconsejarle a los que aquí, viviendo en España pregonan su condición de comunistas, que se den un viajecito por allá, y si les gusta tanto, entonces que se queden a vivir allí a disfrutar de maravillas del comunismo, todo, menos desear que tal sistema impere en nuestra patria.
También recomiendo que visiten Venezuela, para que igualmente sepan como es vivir, un profesional universitario con un salario de seis dólares al mes, o los pensionistas que después de toda una vida de trabajo sirviendo al estado, ahora cobran una pensión de tres dólares mensuales.
Cuba ha perdido muy buena parte de su población, y ahora Venezuela está también viendo como sus hijos se van a otros mundos de libertad, la mayoría de los ingenieros de petróleos que Venezuela había logrado formar en las mejores universidades del mundo ya ejercen sus profesiones en distintos países, y la industria petrolera nacional está gestionada en buena parte por militares que nada conocen de la materia, lo mismo la industria del aluminio y el hierro y otros minerales , y que aprovechan sus puestos para llenarse sus bolsillos de dólares.
Por eso, a mí me produce asombro que alguien, en su sano juicio, viviendo en España, disfrutando del bienestar social y económico, y en plena libertad, se atreva a pregonar su condición de comunista.
Cosas de la vida.