Por Donacio Cejas Padrón (2006).
En estos días mi esposa, mis hijos y yo, hemos tenido la inmensa alegría de compartir unos ratos de la compañía del Dr. Tomás Álvarez y de su esposa Mari Nieves y su hija menor, todos ellos residentes en la ciudad de Puerto Ordaz, Venezuela, donde sigue ejerciendo su profesión de médico endocrinólogo, y que ha estado de visita unas semanas en su isla de La Palma, donde vive su hermana y algunos otros familiares. Su inesperada visita nos ha servido en mi casa de gran alegría, y con muchísimo gusto los hemos acompañado en algunos momentos, junto a sus entrañables amigos, la familia Jauver, cuya amistad entre ellos viene de los años mozos en Santa Cruz de La Palma.
En los dolorosos y ya lejanos primeros tiempos de nuestra emigración en Venezuela. Tuvimos la suerte de que alguien nos recomendó a "un médico español" que tenía consulta en aquella ciudad del Sur de Venezuela; por aquel entonces, cuando aún no se había curado la nostalgia de la patria lejana, el solo hecho de contar con un médico español ya era algo gratificante, y grande fue nuestra sorpresa al encontrarnos con un médico canario en lugar tan alejado, y mucho más grande y alegre fue nuestra sorpresa cuando, en nuestras primeras conversaciones y por razones de mi apellido Cejas, nos manifestó que era muy conocido y vecino de mi recordado tío Donacio, que había tratado en La Palma a mis abuelos Donacio y Catalina allá por los primeros años de la década de los cincuenta, y que incluso me había visto a mí en 1953 siendo muy niño cuando sufrí una fractura de la pierna derecha, y qué camino de Tenerife me habían desembarcado en La Palma, en casa de mis tíos mientras el barco hacía su descanso en aquella ciudad.
Ello motivó el contacto permanente e ininterrumpido desde entonces con esta querida familia, mi mayor hija Ana María vino al mundo con su intervención como médico partero, y con muchísimo gusto hemos mantenido, aun en la distancia, un contacto muy agradable.
Al regresar a Puerto Ordaz, me ha prometido que en su próximo viaje a Canarias me complacerá visitando nuestra isla de El Hierro, quiera Dios que pueda ser pronto, entretanto Dr. Álvarez y familia, sepa siempre que nos tiene a su disposición, y es nuestro deseo que al regreso a Puerto Ordaz encuentre bien a sus otros hijos allá.