Por Luciano Eutimio Armas Morales (*)

En la Consejería de Obras y Carreteras del Cabildo Insular de El Hierro, iniciamos en 2.017 dos planes de actuaciones en viales: Un plan de seguridad en márgenes y cruces de las carreteras de la Isla, que contemplaba actuaciones para mejora de la seguridad en rotonda de El Mocanal; rotonda de El Pinar; rotondas de Los Mocanes, La Maceta y Los Sargos; curva de Guardavacas en carretera del puerto; travesía en pueblo de Los Llanillos; curvas en la carretera HI-4 (El Pinar); pasos de peatones en travesías urbanas como El Mocanal, e intersección de la carretera al Aeropuerto con la de El Tamaduste. Actuaciones todas ellas encaminadas a mejorar la seguridad vial, ya que en cierto modo se consideraban como puntos negros en cuanto a siniestrabilidad, porque en algunos de ellos se han producido accidentes mortales.

Y se promovía así mismo por otra parte, un plan de embellecimiento de márgenes e intersecciones en carreteras de interés regional o insular, que incluía la colocación de alguna escultura emblemática de lo que está tan huérfana nuestra Isla, en lugares visibles y de mucho tránsito.

Aunque dinero sobraba para hacer estas obras, faltaba en El Cabildo capacidad de gestión y voluntad política, y casi todas estas ideas y proyectos quedaron en algún cajón olvidado al finalizar la legislatura, de cuya purga escapó el expediente de contratación de la obra: “Escultura para el embellecimiento de la intersección de las carreteras HI.1 (A San Andrés, El Pinar y la Restinga), HI.35 (Isora) y HI.104 (Tiñor)”.

Fue tras una visita a la Isla en la Bajada de la Virgen de los Reyes en 2.017, cuando el escultor Manuel González Muñoz presenta una propuesta para realizar una escultura en bronce, con proporciones adecuadas a los márgenes de carreteras y autopistas: Una figura de 3,5 metros, sobre un pedestal de 2,5 metros a colocar en El Majano, y que por ser este punto la intersección de las carretas de El Pinar, Isora y San Andrés, pueblos con tradición de pastores y la proximidad a la Cooperativa Ganadera y Central Quesera, se consideró que lo idóneo sería la figura de un pastor.

La memoria de los técnicos del Cabildo Insular, en su informe de mayo de 2.018, decía: “… (Esta obra) sería un elemento enriquecedor para el futuro desarrollo turístico de la Isla, contemplada dentro de la actuación de mantenimiento y conservación de márgenes de la carretera, con un mirador anexo a la glorieta de Isora, en el que los automovilistas y turistas podrían contemplar este paisaje de la Isla.. (Con el valle de Honduras en primer término, y las islas de La Gomera y Tenerife en el horizonte)”.

Comentando un día esta iniciativa con la ex.presidenta Belén Allende, nos indica que existía también una vieja reivindicación de un monumento al pastor en La Dehesa, insinuando si no podría colocarse esta escultura en La Dehesa Comunal. Le dijimos que hacer algo emblemático en ese lugar era una legítima aspiración de los pastores, y que entendíamos, por ejemplo, que el entorno de la Cueva del Caracol merecía ser restaurado, y considerando su interés histórico y etnográfico, sería un lugar adecuado para un pequeño centro de interpretación con algunos senderos. Y ahí sí que encajaría un monumento al pastor, pero con una estatua tamaño natural, que es el formato adecuado para parques, jardines y espacios de tránsito peatonal, porque la escultura encargada para la rotonda de El Majano, (Espacio que antiguamente llamaban Solimán), tenía un formato de cinco metros de altura en total, que es el usual para márgenes de autopistas, carreteras de interés regional, o rotondas de estas.

Lo que la ex.presidenta Allende no me dijo en ese momento, es que ya existía un proyecto de un escultor herreño para un monumento al pastor, perfectamente integrado en el entorno de la Cueva del Caracol, con un tratamiento y diseño respetuoso con la imagen tradicional del pastor y notables valores estéticos, que podría formar parte de la restauración de ese espacio tan emblemático. Posiblemente, este proyecto estaría también relegado en algún cajón.

Cuando el que suscribe dimitió como Consejero de Obras, Carreteras y Territorio en el año 2.018, el interés del Vicepresidente y Consejero de Agricultura era seguir bloqueando en la medida de lo posible los proyectos e iniciativas procedentes de la Consejería de Obras y Carreteras, entre los que se encontraba la escultura, pero casualmente esta no pudo pararse, porque el expediente administrativo ya había sido tramitado y aprobado en la mesa de contratación.

Sin embargo, el siete de mayo, (¡A 19 días de las elecciones!), Juan Pedro Sánchez Rodríguez, actuando como Presidente Accidental, firma el “Decreto de Modificación del Expediente de Ejecución de la Escultura para embellecimiento de la intersección de las carreteras HI.1/HI.35 y HI104”, por el que se ordena cambiar la ubicación de la escultura a La Dehesa, en zona adyacente a las vías HI.500 / HI.506. (Cruce con la carretera del Faro). Pensaría quizá, que, si no se pudo evitar la construcción de la escultura encargada en la etapa del anterior consejero, al menos trataría de esconderla en La Dehesa en medio de las tabaibas con el pretexto de que es tierra de pastores.

Para justificar este cambio de ubicación de la escultura, (Algo que en todo caso debió ser competencia del Consejero de Obras y Carreteras o quizá, del de Cultura), el vicepresidente y Consejero de Agricultura reúne a algunos pastores, sin convocatoria formal y sin contar con los comuneros de la Dehesa Comunal, pidiendo su bendición para que dieran el visto bueno a colocar la escultura en La Dehesa. (Por cierto, ¿Se hizo informe de impacto ambiental para colocar una estructura en esa envergadura en ese espacio natural protegido?).

La pregunta que nos hacemos es que si el escultor, en lugar de diseñar la figura de un pastor para la rotonda de El Majano, hubiese propuesto la de un lagarto o la de una pardela.. ¿El consejero de agricultura habría decidido cambiar la ubicación de esta para instalarla en el Risco de Tibataje o en el Roque de Salmor Chico, respectivamente? Que conste, que disparates más grandes se han visto.

A todas estas, el artista tuvo que modificar el diseño original a petición de “eminentes artistas que habitan entre nosotros”, (Posiblemente los mismos o las mismas que propusieron la colocación de una sabina de plástico en el margen de la carretera del Puerto), instándole a que en el conjunto escultórico se sustituyese la oveja por un perro famélico, le colocase un gorro en la cabeza al pastor, eliminase el cordero que tenía en su mano izquierda dejándola abierta, (Podían haberle propuesto también que le colocara unas chácaras en la mano, una talega a la espalda y unos majos en los pies, por ejemplo), y sustituyendo el pedestal de granito con una rampa de acceso previsto, por un farallón de piedras coronado por una losa de hormigón. Pura chapuza, hecho todo esto seguramente deprisa y corriendo, porque la estatua tenía que estar colocada la víspera del día de Los Reyes para poder hacer las fotos de rigor y subirlas a Facebook, y que AHÍ comunicara públicamente que se alegraba de que la escultura se hubiese instalado en la Dehesa.

Resumiendo: Una obra escultórica de especial relieve y significado, encargada y diseñada para colocarla en el cruce de carreteras por el que pasan cinco o seis mil personas cada día en una media de 2.500 vehículos, que sería un referente y lugar de visita y foto obligada de los visitantes al estar situada además en un espectacular paisaje, pero se ordena a última hora instalarla en La Dehesa medio escondida entre tabaibas en un lugar por el que transitan de cincuenta a cien personas cada día, por el capricho del Consejero de Agricultura de la anterior legislatura, consentido por la Presidenta.

Cuando la actuación política y la gestión de los asuntos públicos se realiza en base a caprichos, ignorancia, comentarios de barra de bar, soberbia y nepotismo, suceden hechos como este. Que cada uno saque sus propias conclusiones.

(*) Ex-Consejero de Ordenación Territorial, Obras y Carreteras del Excmo. Cabildo Insular de El Hierro (2015-2018).
PD. Observen foto del diseño original, y de la obra realizada.

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