Ana Ávila*/En su santuario de la Dehesa, la Virgen de los Reyes dispone de unas andas del siglo XIX, concebidas para su traslado con motivo de procesiones y de la romería. En realidad, las sillas de viaje son consustanciales a las imágenes que llevan a cabo largos desplazamientos, tal ocurre con las patronas insulares. Se trata de un pequeño mueble de madera de estructura rectangular y desarrollo vertical, con remate cupular, forrado de cuero mediante puntas de metal, que aún conserva partes originales. La mitad superior lleva una de sus caras acristalada para permitir la contemplación frontal de la imagen, al mismo tiempo, hoja abatible para su manipulación. Las tachuelas ejercen un importante papel, puesto que configuran los nervios de la cúpula, definen los extremos del mueble y dan lugar a ornamentaciones. Lógicamente, se trata de una pieza que vino a sustituir otra previa, según se desprende de ciertos datos documentales (A. Ávila, Isla de El Hierro. Patrimonio artístico religioso, Islas Canarias, Gobierno de Canarias-Valverde, Ayuntamiento-Madrid, Ediciones del Umbra, 2012, 519-20).

Las decoraciones originadas gracias a los elementos de fijación de cabeza grande no solo ornamentan el mueble, al mismo tiempo que lo embellecen, sino que facilitan una lectura de tipo simbólico ligada a la sagrada imagen. En la parte inferior de su cara frontal las letras M. R. aparecen bajo una corona real, de cuyo cerco parten seis diademas que se unen en una pequeña cruz que remata la joya. Se trata de un distintivo regio asociado a María como Reina del Cielo y de la Tierra, probablemente en lengua latina: M(ARIA) R(EGINA). Al mismo tiempo, se adecua a las iniciales de María de los Reyes. La cara posterior, al no llevar superficie acristalada, está totalmente engalanada. Sobre la inicial de la madre de Cristo –M- vuela una paloma alusiva al Espíritu Santo, mediante el cual fue milagrosamente concebida. En la zona baja se encuentran las abreviaturas de cuatro palabras (J. F. C. E.) y un año: 1896. Suponemos que primera fecha corresponde a la de realización de la silla, cuando también debió ingresar entre los bienes de la patrona insular.

Si hasta el momento no se había desvelado el nombre de la persona a la que corresponden dichas siglas, consideramos que se adaptan al por entonces alcalde mayor, Juan Francisco Cejas Espinosa. Nacido en Valverde el 7 de octubre de 1844, era hijo del capitán de Milicias, Eladio Cejas Padrón, y de Úrsula Espinosa Casañas. Esta pareja había contraído matrimonio el 27 de diciembre del año anterior, siendo él, hijo de Juan de Cejas, subteniente de Milicias, y de Eusebia Padrón Barreda. Úrsula procedía de una familia de la élite herreña puesto que era hija de Juliana María de los Reyes Casañas Frías (nacida el 7 de enero de 1789) y de Tomás Antonio de Espinosa y Fernández-Paiva. Esta filiación la hacía nieta de Bibiana Manuela de Frías. Esta era hija del capitán y alcalde mayor, Juan de Frías Espinosa y de María Ana Fernández-Salazar, hija, a su vez, del alférez mayor Mateo Fernández-Salazar. Nacida el 2 de diciembre de 1757, Bibiana fue apadrinada por Diego Alvarado, venerable beneficiado, rector y vicario de La Gomera. Su hermano, Francisco Antonio de Frías y Fernández-Salazar (1745-1802) fue párroco de la iglesia de san Juan, en La Orotava, en donde impulsó determinados proyectos artísticos, como también lo hizo en cuanto beneficiado de la parroquia de Valverde, pues, por ejemplo, es quien encargó la imagen de su patrona, Nuestra Señora de la Concepción, realizada en Sevilla entre 1788 y 1789.

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El matrimonio formado entre Guillermo Casañas, alcalde mayor, y Bibiana de Frías, también dio a luz a Francisco Antonio Casañas Frías, subdelegado de Marina, y a Juan Bautista Víctor Casañas Frías, nacido en 1783, quien hizo la carrera eclesiástica y llegó a ostentar la dignidad de arcediano de Canaria.

Hijo del capitán y teniente coronel José de Espinosa y Barreda y de Antonia Bárbara Fernández-Paiva, Tomás Antonio de Espinosa y Fernández-Paiva fue teniente coronel graduado, capitán de Milicias y gobernador de las Armas de la isla herreña, Tomás Antonio de Espinosa y Fernández-Paiva también fue caballero de la Real y Militar Orden de san Hermenegildo y un raro erudito del momento. De 1829 es su Libro de Caja del teniente capitán don Tomás de Espinosa y Barreda y doña Juliana Casañas de Frías, vecinos de esta Villa de Valverde, con documentos ilustrados con escudos nobiliarios a la acuarela (Universidad de La Laguna, Fondo Darias). Este matrimonio emparentó con Marcos Padrón Machín, escribano público, escultor y pintor, ya que un hijo, Escolástico Guillermo de la Concepción, contrajo matrimonio en 1857 con María de los Dolores Padrón Acosta.

Juan Francisco Cejas Espinosa fue Juez municipal de Frontera, según publicó La Opinión (16 junio 1887) y nos informa Juan Carmelo Padrón, quien, demás, ha detectado su identidad en partidas de registro judicial, al menos por el bienio 1887-1888. Ya por entonces llevaba tiempo casado con Mamerta Ayala Machín, concretamente el 17 de junio de 1866. En realidad, llamada Mamerta Dominga Isidra María de los Reyes, había nacido el 12 de mayo de 1845, hija de Pablo Antonio Ayala Rocha y de Ana Antonia Machín Barreda. Nacido el 25 de junio de 1806, era hijo del teniente coronel José María Ayala y de María Antonia Rocha Acosta (casados el 28 de julio de 1839), fue durante un largo periodo de tiempo mayordomo de la cofradía de la Virgen de los Reyes, habiendo fallecido el 29 de julio de 1880, con 74 años de edad. Como vemos, de este entramado familiar se deduce un motivo para que el nombre de Juan Francisco Cejas Espinosa aparezca en la silla de la virgen, pero paralelamente hay que tener en cuenta que fue alcalde mayor de la isla, por lo cual en su persona se aunaría la devoción de todo el colectivo herreño. Es decir, bien pudo ser donante a título privado como figurar en cuanto representante del conjunto de los herreños.

Juan Francisco Cejas Espinosa ejercía la alcaldía cuando se incendiaron las Casas municipales el 31 de julio de 1899. Dacio Darias indica que el hecho le afectó tan hondamente que a partir de entonces adquirió una grave dolencia que le llevó a la tumba meses después (Noticias generales históricas sobre la isla del Hierro, La Laguna, Imprenta Curbelo, 254-55). Efectivamente, fallecería el 21 de marzo de 1900, con 55 años de edad, precisamente la fecha en que Juan Reboso Padrón aparece como mayordomo de la cofradía de la Virgen de los Reyes.

Hay que tener en cuenta que por los últimos años del siglo XIX se llevaron a cabo varias intervenciones en la escultura de la Virgen de los Reyes, que culminaron con su controvertido envío a Tenerife. La construcción de una nueva silla para sus salidas del santuario se enmarca en estos movimientos de atención a la imagen.

*Ana Ávila es Profesora Titular de Historia del Arte de la Universidad Autónoma de Madrid

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