Crónicas pretéritas: La transición que espera a Venezuela, el mejor camino para la reconciliación entre los venezolanos que amen su patria

Donacio Cejas Padrón. GMº.

Por Donacio Cejas Padrón.

Venezuela en el recuerdo y en el corazón.

Mi modesta pluma vuelve a referirse a Venezuela para dar mi opinión acerca de lo que puede suceder en el país, si entre todas las tendencias políticas y el pueblo mismo se reúnen en acto patriótico para colocar a su patria por sobre todos los demás intereses  y encausar su rumbo por el camino de la concordia y el entendimiento; casi podría decirse que no les queda otra.

En los años setenta del pasado siglo los gobiernos de la época tomaron la historia decisión de nacionalizar las industrias del petroleo y de el hierro, y en aquellos tiempos parecieron iniciativas acertadas, entre otras razones, por que ya el país tenían cuadros técnicos bien formados dentro y fuera de Venezuela, y personal capaz de llevar la administración de las empresas matrices y de todo el conglomerado industrial que se había levantado tanto en las zonas petroleras, como en Guayana tierra de la industria de el hierro y el aluminio, en mi modesta actividad comercial  transitaba a diario aquellos enormes complejos, y tuve oportunidad de apreciar su buen ritmo de trabajo y organización.  Por aquellos años Ciudad Guayana se llenó de técnicos bien capacitados  procedentes de las universidades nacionales así como de  otros  contratados  de España, Mexico, Colombia, Chile,  etc. la ciudad crecía a pasos agigantados, su progreso urbano y social era espectacular, hubo incluso que construir urbanizaciones prefabricadas para alojar  a tantas y tantas familias que llegaban a la zona, hasta se recurrió a la compra de un lujoso crucero  italiano, El Cristófolo Colombo y anclarlo en el rio Orinoco donde se alojaron mas de dos mil personas, principalmente técnicos que trabajaran en las grandes empresas- Por aquellos tiempo se estaba construyendo La Gran Represa del Gurí, sobre el Rio Orinoco  uno de las mas grandes de America y del Mundo, y varias sobre  El Caroní, parecía Venezuela a encaminarse a ser uno de los países muy importantes en el contexto mundial, pero por causas bien conocidas y nunca comprendidas, no sucedió así, y hoy Venezuela se halla envuelta en una difícil situación económica, social y política, herencia heredada de varias decenas de años que la llevaron al verdadero desastre.

Todo lo que ha sucedido ya no tiene remedio; los errores y fracasos de la clase política son la consecuencia de la mal llamada Revolución, que no ha servido para nada, sino para la ruina del país en todos los aspectos, y una de cuyas consecuencias más dramáticas e irreversibles es la pérdida de millones de sus hijos que, de una u otra manera, han buscado otra  patria donde vivir y desarrollar sus familias. Ese daño ya no tiene solución, pues la vida se vive una vez y nada más.

Pero ahora viene lo más difícil, que es lograr la recomposición del país, y tienen que lograrla los venezolanos y venezolanas, de unas u otras tendencias políticas; todos tienen que renunciar a sus postulados políticos y sociales y dedicarse por entero a salvar a su patria. Nada de Revolución ni de Chavismos, ni de Fuerzas Armadas y oposición política, nada de privilegios y de cartas marcadas; ese ensayo ya se hizo,  miremos los resultados.

Yo entiendo que la lección de España y los españoles en 1978, cuando lograron armar un entramado político y social y ofrecer a toda la nación un marco jurídico igual para todos, debiera ser muy tomada en cuenta por los venezolanos, y esa será la única forma en que el país retome sus instituciones democráticas, libres e independientes con un marco constitucional que sirva para que pueda gobernar cualquier partido del  signo que sea, pero siempre  apegado al derecho igual para todos.

Venezuela no quiere más caudillos, ni más líderes autócratas y despóticos; sus símbolos patrios son sus libertadores y su bandera; lo demás todo sobra y sería causa de muchos problemas el que se pretendiera seguir enalteciendo a autoridades recientes bien conocidas  que han sido los culpables de lo sucedido.

El mundo espera de los venezolanos su inteligencia y generosidad, para llevar a feliz término la empresa que les espera. Ojalá no se equivoquen otra vez, pues de hacerlo sufrirán las duras consecuencias que ya ellos conocen.

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