En el camino de la historia: Decenas de niñas mueren tras un bombardeo de escuelas y hospitales iraníes

Juan Jesús Ayala (Filósofo).

Por Juan Jesús Ayala (Filósofo).

Las guerras que han desatado la crisis de El Golfo y Oriente Medio son ciertamente curiosas en lo que respecta al motivo que hizo propiciatorio que la maquinaria de guerra de EEUU interviniera para salvar al mundo.

Cuando la invasión de Irak se decidió por las fuerzas occidentales, incluida la España de Aznar, que había que declararle la guerra porque poseía armas de destrucción masiva con las que  el régimen de Sadam Husein era un peligro mundial, además de contar, decían, con el cuarto ejército del mundo, donde destacaba, asimismo, la fiereza de la guardia revolucionaria.

Pues bien, se organiza la función, se derroca el régimen del dictador, se tira al suelo su estatua, se le mofa y pisotea, pero al ir en la búsqueda de las armas de destrucción masiva, de estas nada de nada. No había tales armas. Y el ejército tan  poderoso sucumbió ante la coalición de 42 países liderada por EEUU con los destellos mortíferos de La Tormenta del Desierto y la operación “Amanecer rojo”.

El régimen quedó a la deriva y sin el control de su riqueza petrolífera, que pasó  a ser gestionada por las petroleras norteamericanas; petróleo al que se le considera, desde la época de Pedro III de Rusia, el oro, que el que lo tuviera  gobernaría el mundo.

En el actual ataque de  las fuerzas de EEUU e israelitas en contra de Irán, denominada “Furia Épica”, se está diciendo lo mismo, a pesar de que ya el mandatario americano en épocas recientes había dicho que se habían destruido los materiales que portaban uranio enriquecido para la fábrica de bombas nucleares y que se había llegado a un acuerdo amistoso  que se respetaría, que  Irán no produciría uranio.

Si se proclama, en su momento, el éxito del acuerdo y se pone como pretexto fundamental y reiterativo que hay que hacer lo posible desde el convencimiento de la guerra para que Irán no fabrique bombas nucleares, habrá que preguntarse: ¿pero no se había dicho que esta cuestión estaba resuelta? Y además, el estrecho de Ormuz, que paradójicamente ha sido cerrado por Irán, ¿no favorece que esos cientos de petroleros bloqueados dejen de suministrar crudo, con lo cual a quien favorecerá  será al que maneja en este momento el comercio del crudo de Venezuela, que  es EEUU? Suena como un poco raro y contradictorio.

Será o no, se podrá o no cuestionar, pero los barruntos de la historia así lo ponen en evidencia. Lo de implantar la democracia como fin último, como manifiestan tanto EEUU como Israel, no puede correrles prisa alguna porque en sus países está muy mitigada, puesto que han ido a la guerra de mutuo propio, sin el consentimiento del Congreso, donde los valores humanos que tanto parecen preocupar se pisotean por medio de cuerpos paramilitares, donde las barbaridades sobre familias e inmigrantes se tratan con el rigor del escándalo, que en nada tiene que ver con apuntalar la dignidad humana. 

Pero lo lamentable y preocupante de este asunto es que pretextos hay todos los que quieran, pero ninguna culpa tienen esas docenas de niñas de un colegio que han sido calcinadas por la metralla de occidente. Ni los que han cometido  delito  alguno, como  unas niñas que estaban pasando una enfermedad en el hospital vean truncadas sus vidas por violencias ajenas, que no digo que las sufran internamente por la educación y rituales ideologizadas por la  teocracia de los ayatolas, pero en el fondo son seres humanos que están en crecimiento formándose en un ambiente intelectual y son las que haciendo una revolución de sus valores pongan las cosas en su sitio, decidan que hacer con su vida y con su nación. Se equivocarán, pero pelearán desde dentro, desde sus concesiones ancestrales y las que dan viabilidad a su personalidad, para al menos no ser como los que  atacan ni como los que se defienden.

Mejor dejarlos libres, no violentarlos descaradamente y que se trunque su futuro. El futuro está dentro de ellos; no entienden de negocio, de petróleo y de confusas estrategias que enmarañan y alientan las discordias. Que aprendan a pensar y comprender que el enemigo tanto puede estar dentro como fuera, y que  aquellos que han prodigado los bombardeos no perjudiquen sus vidas desde un egoísmo economicista disfrazados de Papá Noel.

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