Redacción/El juez del Tribunal de Instancia de Valverde, El Hierro, Antonio Mazuecos, ha ordenado la reconstrucción de la muerte de una universitaria de 20 años en la madrugada del 24 de julio de 2022 en la zona del aparcamiento de la calle San Juan, en la Villa de Valverde, para esclarecer las circunstancias de los hechos.
El Departamento de Escena del Crimen de la Guardia Civil recreará los hechos con un maniquí y una simulación en 3D. Se arrojará un maniquí por la zanja en la que cayó la universitaria en su día.
Según ha informado el Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC), la diligencia, acordada para este jueves, 11 de junio, se llevará a cabo por agentes especializados de la Guardia Civil (Departamento de Escena del Crimen del Laboratorio Central del Servicio de Criminalística de la Jefatura de Policía Judicial, Secrim) con apoyo de unidades de Policía Judicial de Santa Cruz de Tenerife y miembros del equipo de Policía Judicial de la Guardia Civil de Valverde, y consistirá en una inspección técnico-forense del escenario del suceso y en la recreación experimental de la caída mediante un maniquí o dummy de características similares a las de la víctima.
La reconstrucción busca “verificar experimentalmente la distancia y posición en que queda tendido” el cuerpo simulado, comparando el resultado con la evidencia “objetivamente constatada en las actuaciones”, además de confeccionar un informe pericial con recreaciones virtuales e infografía 3D, según recoge el oficio judicial.
El caso fue investigado inicialmente como una presunta muerte accidental, aunque la familia de la fallecida sostiene que pudo existir una actuación imprudente de terceros y pide que se esclarezcan todos los extremos de lo sucedido.
En el auto de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife que confirmó el sobreseimiento provisional del caso en mayo de 2024, se describe que la joven se encontraba con amigos junto a la discoteca La Lonja y que, al apartarse para hacer sus necesidades, se dirigió a una zona lateral de poca iluminación. La resolución añade que el acceso a la finca contigua se hacía por una rampa de cemento con muros de unos 50 centímetros, sin barandillas, y con un desnivel de varios metros entre la rampa y la pared.
La Audiencia recogió también que, según el atestado policial, la joven, de 20 años y natural de Gran Canaria, cayó al rebasar el muro adyacente, al parecer en la creencia de que al otro lado estaba la rampa de acceso, cuando en realidad existía un hueco de más de cinco metros. En ese mismo razonamiento, la Sala señaló que la zona carecía de iluminación y que no constaban avisos previos de accidentes, aunque la parte recurrente sostenía que debieron adoptarse medidas de seguridad adicionales, como mayor altura de los muros, vallas perimetrales y señalización suficiente.
Tras el auto de la Sala ratificando el sobreseimiento provisional de las actuaciones, el juez Antonio Mazuecos ordenó la reapertura del caso el pasado 25 de mayo, en respuesta a un recurso de la acusación particular. La nueva diligencia pretende ahora comprobar sobre el terreno la mecánica de la caída y contrastar si la configuración física del lugar se corresponde con la hipótesis sostenida en la instrucción. La actuación se enmarca en una causa que sigue abierta y que vuelve a centrar la investigación en el punto exacto donde se produjo la precipitación mortal.







