Crónicas pretéritas: Fiestas de San Juan en Las Puntas. Homenaje a Orlando Padrón Armas, recientemente fallecido

Foto: Horacio Armas.

Por Donacio Cejas Padrón.

En estos dos últimos días, ayer y anteayer, se ha celebrado en  el pago de Las Puntas la Fiesta de San Juan Bautista, organizada como viene siendo habitual por la parroquia, las autoridades y la Asociación de Vecinos del barrio. Todos los años en estas fechas, Las Puntas se transforma y ofrece un programa muy ameno  de festejos, repitiéndose también La Hoguera, que es  una costumbre muy arraigada en esta isla.

Recuerdo que allá por el año 1957 al párroco del momento, D. José Segura,  tan inquieto e innovador, se le ocurrió la idea de trasladar en carroza hasta Las Puntas la imagen de San Juan Bautista, que fue acompañada por buena parte de los vecinos, unos en bestias, otros caminando y algunos en vehículos. Durante la noche del 23 hubo baile y parrandas, y el baño en El Charco Lucas en horas de la mañanita; después hubo misa y, al regresar por la tarde, los dueños de los pocos camiones que había entonces en el pueblo premiaron a los asistentes con un paseo hasta Sabinosa, algo que entonces todos agradecimos, pues así pudimos comprar manises en casa de D. Clotario. El vehículo en que se llevó a la imagen era un precioso coche Buick de mi tío Dimas, y cuya matrícula era CE 1626, es decir, había sido traído de Ceuta y hacía de taxi los días de correo, conducido por mi primo Pancho.

Viendo el gran éxito de la fiesta, al año siguiente 1,958, se organizó de nuevo  el traslado y la programaron mas actos, entre ellos la  presencia de ventorrillos y quioscos donde se vendían licores, refrescos, carne frita, etc,  recuerdo que nuestro querido amigo Cayo y su hermano Rafael instalaron un puesto de venta de carne conejo y vino,  y desde  mediados de la tarde del día 23  ya estaba muy concurrida toda la zona especialmente de El Rio y la zona de baño junto a la casa de Las Puntas, donde hoy funciona un hotel, pero que entonces estaba en estado ruinoso, cuando mas animada estaba la fiesta , ya sonando las parrandas de cuerdas y preparandose la juventud para el baile, de golpe recuerdo ver a la gente corriendo de un lado para otro, con  gran inquietud, las mujeres llorando y todo el mundo en gran agitación, pero al menos a mi nadie me decía que había pasado, hasta que poco después se supo que un joven recien llegado de Venezuela, llamado Ciro, natural de Las Puntas y Guarazoca estaba desaparecido, pues alguien lo vió bañandose con otros amigos, y fueron estos los que dieron la alarma y sembraron la duda si habría salido del agua o le hubiese pasado algún percance, finalmente botaron al agua un barquito de los pescadores y desgraciadamente se cumplió lo peor,  había fallecido y estaba en el fondo a bastante profundidad, y aunque un amigo suyo pudo rescatarlo en muy poco tiempo, ya nada pudo hacerse por su vida, como es natural se suspendieron los festejos, y si mal no recuerdo no volvió por aquellos años a celebrarse La Fiesta de San Juan en Las Puntas. A mi regreso de Venezuela, muchos años después, ya he podido asistir de nuevo a la citada fiesta, pero ignoro cuál fue el año en que se reinició tal celebración, pero cada vez es más visitada y ya forma parte del calendario de fiestas de nuestro municipio, pues además Las Puntas ya cuenta con capilla religiosa y en ella se celebra Santa Misa todas las semanas. Realmente, ya el pago de Las Puntas ha progresado, y lo que antaño era un  pobre barrio de pescadores, casi sin carretera, hoy es una zona comercial y residencial, situada a ambos lados de la  vía  general que conduce hasta El Túnel, y cuenta además con el Hotel Punta Grande, uno de los más pequeños del mundo.

La Fiesta de San Juan de ayer, programada desde hace semanas, tuvo una inesperada modificación en el desarrollo de sus actos,  cual fue rendir un emocionado homenaje al joven Orlando P. Armas, Presidente del Grupo de Bailarines de El Golfo, recientemente fallecido en un absurdo y fatal accidente que le costó la vida. El Sr. Párroco le dedicó las misas a su memoria,  y se contó, además del acompañamiento del Grupo de Bailarines de El Golfo, con la presencia  de una representación y bandera de todos los grupos de bailarines de la isla, que quisieron dar compañía y compartir recorrido en la procesión hasta  Punta Grande, en un gesto que les honra a todos noblemente. Los allí presentes sentimos gran emoción al contemplar  el baile compartido de todos los grupos, siete en total,  en perfecta armonía y confraternidad,  todos unidos por el dolor por la muerte de Orlando. Él lo merecía, pues fue un fiel colaborador en todas las fiestas del pueblo durante muchos años, y formaba parte de equipos de deportes; y siempre estaba presente en actos sociales y culturales del pueblo.

Como suele suceder con bastante frecuencia, ha sido necesario que sucediera una desgracia  como es la muerte de este gran amigo y compañero,  para que por primera vez los grupos de la isla, todos al mismo ritmo, bailaran  con gran compañerismo, creo que por primera vez en el mismo escenario.

Es, por lo tanto, una deuda que todos tenemos con Orlando, pues fue su recuerdo el que inspiró la unión de todos los grupos de nuestra isla. Seguramente para todos los grupos, y muy especialmente para quienes los dirigen, habrá servido de lección dolorosa el apreciar el enorme valor espiritual que la presencia de todos bailando juntos les produce a ellos y, naturalmente, también a quienes los contemplábamos.

Complacidos y emocionados, y es muy probable que ya no vuelvan a repetirse aquellas dolorosas estampas que todos recordamos, de enfrentamientos y egoísmos que tanto  daño han hecho a nuestra isla, y posiblemente hasta que de aquí en adelante en las fiestas de nuestros pueblos, unos a otros se inviten  a participar y  bailen conjuntamente. Así debiera ser para bien de nuestra isla, que ya sabe muy bien el sufrimiento que ha tenido que soportar por la conducta insolidaria y egoísta de algunos sectores del conglomerado de bailarines y dirigentes.

Dios lo quiera, y así el querido amigo Orlando, desde su morada eterna, se sentirá complacido por el cambio experimentado en las relaciones entre los bailarines de todos los pueblos.

Dios lo quiera.

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