Por Donacio Cejas Padrón.
Como viene siendo habitual desde hace unos años, dentro del programa de las fiestas del verano se incluye La Fiesta de La Virgen de Coromoto, Patrona de Venezuela, rindiéndole culto a una imagen de la misma en nuestro templo parroquial.
Ayer se celebro la misma, con el templo lleno de fieles, muchos de ellos seguramente la mayoría venezolanos inmigrantes que hoy pueblan nuestra isla y muy especialmente el Valle de El Golfo, con su presencia entre nosotros se está contribuyendo al crecimiento poblacional y economico del municipio, la mayoria de establecimientos de hostelería están regentados por venezolanos, y el personal que atiende también son en su mayoría venezolanos o latinos, se está repitiendo pero en sentido contrario el fenomeno de la mezcla de culturas y nacionalidades que nosotros los que fuimos emigrantes a America protagonizamos alla, y contribuimos al crecimiento de Venezuela, Cuba, Argentina y otros paises donde la emigracion canaria estuvo presente, ahora y por razones que todos conocemos nuestras islas se están convirtiendo en receptores de inmigrantes, y ello esta contribuyendo muy positivamente al desarrollo y expansion de nuestra isla en particular.
Como dato a tener en cuenta, anotar que la mayoría de la matrícula escolar de los distintos centros de enseñanza del municipio está compuesta de alumnos hijos de esos inmigrantes, y que además se están integrando plenamente en los equipos deportivos de distintas disciplinas y participan en actos culturales y sociales del municipio. Por eso en su momento se pensó en que una imagen de la Virgen de Coromoto se entronizara en nuestra iglesia parroquial y se le rindiera el culto habitual de la colonia venezolana radicada entre nosotros, y que también nosotros, los venezolanos de adopción, nos sumamos muy contentos a todos los actos relacionados con las tradiciones venezolanas, pues muchos de nosotros pasamos allí en aquellas tierras acogedoras y generosas una muy buena parte de nuestras vidas, y además teniendo hijos nacidos por allá.
Los canarios no debemos ni podemos olvidar que gracias a Venezuela nuestras economías mejoraron en aquellos tiempos de pobreza aquí que nos obligaban a tomar a Venezuela como una alternativa fiable para cambiar nuestras vidas. A la vista está la cantidad de casas que se hicieron en nuestro pueblo con bolívares remesados desde Venezuela; incluso bastantes fincas de las que hoy disfrutamos en Frontera también se prepararon con dineros de allá, y algunos de los grandes camiones que fueron usados para bajar tierra de las cumbres para formar las fincas fueron comprados gracias a lo que venía de Venezuela. El Banco Hispano Americano se inauguró en Valverde el dos de enero de 1958, y me cuenta D. Cecilio, su primer director, que por algunos años la mayoría de operaciones de la sucursal tenían relación de una u otra forma con Venezuela, a tal extremo que el banco tenía un servicio a domicilio por los pueblos llevando dinero en efectivo para irle cambiando a los habitantes los cheques que recibían de sus familiares en Venezuela.
Ahora que las cosas han empeorado allá, debemos recibir con comprensión y generosidad a esas personas que buscan en nuestra tierra el trabajo y la tranquilidad que allá se ha perdido, y de seguro que al fin de cuentas ello será positivo para nuestra tierra, pues como emigrantes al fin vienen con el deseo de trabajar intensamente para sacar sus familias adelante, como así lo apreciamos todos.
Lo sucedido a Venezuela y Cuba en particular, y que nos toca de cerca, es una evidencia del fracaso rotundo de sistemas políticos radicales que terminan arruinando a sus habitantes y convirtiéndoles en emigrantes forzados al desarraigo y a la tristeza de tener que abandonar su patria. Las noticias dan cuenta de que más de ocho millones de venezolanos han salido de su tierra en estos últimos años, lo cual, desde el punto de vista humano y social, significa una pérdida para el país de una buena parte de su población. Dios dirá el rumbo que le espera a Venezuela; ojalá haya un entendimiento nacional y todos sus naturales puedan vivir en paz y concordia, eso esperamos.








