Crónicas pretéritas: La Casa Herreña de Las Palmas de Gran Canaria

Donacio Cejas Padrón. GMº.

Por Donacio Cejas Padrón.

Año 2010.

Recientemente he sido invitado por la directiva de La Casa Herreña de Las Palmas a dar una charla sobre el tema que yo considerara, invitación que acepté gustosamente, eligiendo como guion el fenómeno humano de la emigración desde nuestra isla y la vinculación de El Hierro con Gran Canaria desde tiempos bastante lejanos en el tiempo.

La invitación a que hago referencia estuvo enmarcada dentro de los actos programados con motivo del veinticinco aniversario de la institución, de esa Casa Herreña que, implantada en el centro de la ciudad, muy cerquita del legendario Estadio Insular, es una prolongación de nuestra isla en aquella ciudad a la cual me unen lazos y recuerdos imperecederos en el tiempo. Los herreños que a diario se reúnen en sus instalaciones, sienten al cruzar el dintel de la puerta de entrada que llegan a casa, que llegan a su isla, a su pueblo, que no están lejos de El Hierro, y en verdad así es, pues si bien todos ellos se han integrado perfectamente a la ciudad que un día los acogió, donde han desarrollado sus actividades empresariales o profesionales, no es menos cierto que el ser humano a pesar de esa integración en cualquier sociedad que el destino lo haya aventado por razones de emigración o trabajo, conserva intactas las vivencias de la niñez, de los años mozos, del hogar paterno, y son el patrimonio íntimo y espiritual que conforma el sentimiento de patria eterno y honroso, al que no quiere renunciar por nada del mundo.

Yo, que desde mi lejana adolescencia supe del dolor que supone la emigración, alabo a aquel grupo de herreños que, lejos de su tierra, han sabido unirse para crear aquel hogar colectivo que los mantiene unidos a ella y unidos entre sí. La creación de Centros Sociales y Recreativos con inspiración dedicada a sus lugares de origen es una constante necesidad de los emigrantes, y e n nuestro caso, los Centros Canarios abundan en muchas ciudades de América u otros continentes donde hayan llegado los canarios, emigrantes por tradición centenaria con idénticos fines que La Casa Herreña de Las Palmas de Gran Canaria, me acuerdo en esta hora de La Casa Canaria de La Habana que he tenido la suerte de visitar, un Centro, antaño grandioso, dirigido a veces por algunos herreños y que nos recuerda la importancia de la colonia canaria en Cuba, lo mismo diré del Hogar Canario de Caracas, y otros muchos Centros Canarios levantados a l o largo d e l a geografía venezolana como l a Asociacion Canario Venezolana de Ciudad Guayana de la fue fui su primer Secretario allá por 1980.

Mi sencilla conferencia dirigida a los socios de La Casa Herreña y asistentes al acto, la dividí en tres capítulos, el primero de ellos reflejando el escenario de pobreza y alejamiento de nuestra tierra que obligaba a los jóvenes a la emigración, el segundo, la vinculación personal con Las Palmas y con Gran Canaria, recordando las primeras sensaciones que nos producían la llegada para pasar el verano en nuestro pueblo de varios jóvenes herreños que trabajaban en Las Palmas, casi todos con los hermanos Villarreal, y a los que se les veía bien vestidos y con ciertos modos de comportamiento y educación adquiridos en sus trabajos y relaciones personales. Después los sacerdotes D. Fidel Henrique y D. José Segura, ambos canarios, que nos contaban cosas nuevas que nos deslumbraban e ilusionaban para algún día ser también emigrantes a Las Palmas.

El tercer y último capítulo, la vinculación muy especial que siempre hubo, y que se mantiene entre El Hierro y Gran Canaria, fruto seguramente del buen hacer de aquellos emigrantes herreños que se fueron asentando en Las Palmas y que han creado una red de comercios y empresas de mucha importancia en la vida económica de aquella ciudad. Tuve a bien resaltar la gran labor que desarrollaron los hermanos Villarreal, D. Silvestre, D. Santiago y D. Francisco, que, formando un grupo empresarial de gran envergadura tanto en El Hierro como en Las Palmas, fueron por varias décadas los exportadores más importantes de los productos del campo herreño a los mercados de Las Palmas: higos, vino, queso, duraznos, etc., además de empleadores de los jóvenes de nuestra isla, tanto en su finca de Aguanueva en Frontera como en los numerosos negocios que regentaban en Las Palmas. Desde entonces, e incluso en la actualidad, los productos herreños siguen teniendo un mercado asegurado en aquella isla. No se debe olvidar tampoco que el Cabildo de Gran Canaria, en aquellos difíciles años de carencias y pobreza, otorgaba a los productos procedentes de El Hierro beneficios fiscales que abarataban sus costos.

DÉJANOS TU COMENTARIO

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *