En el camino de la historia: Les  cuento  una página  de una entrañable historia

Juan Jesús Ayala (Filósofo).

Por Juan Jesús Ayala (Filósofo).

Transcurrían los días del mes de abril del año 1961 y era estudiante  de Medicina en la Facultad de Granada y  nos acompañó  el intento, que al fin se logró,  donde   tuve que exponer ante  unos cuarenta canarios de las distintas islas la idea y deseo de que esta reunión en la calle Elvira fuera la primera piedra del futuro  Hogar Canario en Granada.

Y fue  más  allá, como un desbroce del recuerdo de una tragedia acaecida en Granada, el 18 de agosto de 1936, en el camino de Viznar a Alfacar (Granada), como fue el asesinato del poeta universal Federico García Lorca. Sobre el cual estaba prohibido   en público  hablar  de  su  figura  poética, que ni una calle tenía a su nombre. Tan es así  que  en su pueblo, Fuente Vaqueros, las puertas de las casas se cerraban y no precisamente empujadas por un “verde viento”, sino por el temor de una denuncia que pusiera en un compromiso siquiera al que nos dijera a la pregunta negada: “Por favor, ¿nos puede señalar la casa donde nació y vivió parte de su infancia el poeta?”. Silencio total.

Nos costó, no obstante, que como se sucedieron no solo por mi parte sino por el resto de compañeros canarios que se levantaran sospechas que no solo  estábamos implicados en la tarea del futuro Hogar sino que era una tapadera de especie de contubernio independentista que asi lo relató el   Embajador de la Unión Soviética ante  la Asamblea de Las Naciones Unidas , Valerian Zorin en declaraciones en radio Moscú,  que saludaba esta opción que correteaba por las estrechas calles en escalera de Albaicín nigromántico y gitano sino que llegaba,  arriba, desde la Plaza de San Nicolás donde se divisaba un horizonte esplendente de luz y policromía que nos animó, aun mas a que permanecería en el deseo de todos la consecución del Hogar Canario de Granada.

Más tarde, en 1965, ya en Salamanca, concluía la licenciatura de Medicina y continuaba rondándonos a muchos de los canarios que en ella pasábamos nuestra trayectoria universitaria, lograr y retomar la idea de Granada, de ir hacia un Hogar Canario en la Académica  y Universitaria Salamanca.

Aprovechamos  inducidos por   entusiastas  canarios  que ante la presencia de aquellos momentos del poeta  canario, José María de la Rosa  organizar con mas  decisión  que las anteriores reuniones, un acto en el Ateneo salmantino, donde tuve el honor ante un aula de cultura abarrotada de canarios y  otros amigos y profesores universitarios, hacer una semblanza del poeta que nos iba a hablar disertando sobre los valores y los empeños de los canarios de perseguir lo que nos proponíamos, a pesar de todo los inconvenientes que nos tropezaramos  por el camino.

Estuvo a punto de lograrse, pero un  desgraciado  accidente de circulación causó la muerte de dos compañeros y buenos amigos, Claudio y Andrés, lo que motivó que, al terminar algunos la licenciatura de diferentes titulaciones universitarias, esa idea que estaba en los indicios de consolidarse, ya que por parte de los cabildos y algunos ayuntamientos de las  islas estaban en  disposición  de prestarnos algo de ayuda.

Son dos  situaciones, las referidas, además, teniendo a poetas como empuje y arranque de las mismas, que en esta época de  insolidaridad donde la soledad intelectual es compañera de viaje, viene bien traerlos a la memoria de compromisos que se adquirieron y  que en buena parte se consiguieron. Aunque actualmente estas instituciones han quedado en el olvido, ajenas a los viejos entusiasmos.

Época, la de hoy, de  egoísmos  recalcitrantes y enquistados en las entrañas de  la sociedad que conducen a los  tiempos muertos que ocupa la inteligencia artificial, dejando todo abandonado  a sus designios argumentales  alejados de nuestro futuro.

Y es que, a medida que los años corren a una velocidad de vértigo, se agolpan en la memoria tiempos que añoramos, sobre los que reflexionamos, y que confortan haber vivido con espíritu universitario nuestros años académicos, que no han parado, sino que, con menos ímpetu, siguen vigentes. Y por tal motivo se los cuento a los amables lectores de  La GACETA DEL MERIDIANO. 

DÉJANOS TU COMENTARIO

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Publicidad