En el camino de la historia: Pues parece que el Polisario sigue dando guerra

Juan Jesús Ayala (Filósofo).

Por Juan Jesús Ayala (Filósofo).

Según las noticias que llegaban desde  la República Árabe Saharaui Democrática,  donde su gobierno reside de facto en los campos de refugiados de Tinduf, se imaginaba que no suponía ninguna amenaza para Marruecos; además, llegaban más que rumores, tiempo atrás,  que se buscaba la paz por ambas partes y que el Polisario se integraría en la provincia autónoma del Sahara Occidental, “nuestra querida provincia del sur”, según nominación del rey alauí,  y que se estaba de acuerdo en que esto fuera así. 

Y máxime cuando el  escalofriante muro de la vergüenza que se ha trazado en el tiempo, desde 1980,  en grandes tramos. Desde el primero, ya son 6  los que  atrapan al Polisario con una longitud de 3000 kilómetros trazados desde Guerguerat hasta el sur de Mauritania, que con sus controles, búnkeres e  instalaciones militares prácticamente se considera inexpugnable para un ejército  diezmado y  deficientemente armado, según nos decían. Y que, además, podían encontrarse con un suelo minado metro a metro, con lo cual cualquier intento de atacar territorio marroquí sería totalmente imposible.

Aún se podía pensar que los apátridas que viven en los campamentos de Tinduf, unos 173.000 refugiados, se pudieran hartar de no tener patria ni siquiera  en el refugio de los campamentos  y  tener la satisfacción de que algún día fueran llamados para dar salida  a lo acordado el 29 de abril de 1991, que se creó MINURSO, donde se iniciaba un periodo de transición que terminaría con el resultado del referéndum que planteaba dos opciones, la independencia saharaui o la integración en Marruecos, ya cansados de una espera donde  el estira  y encoje  pasaría los linderos de la paciencia  sin patria y viviendo de espaldas a una situación confusa, que no termina  de aclararse.

Situación esta  que se podía pensar que estaba más o menos encarrilada, que todo esto  pudiera verificarse en un  plazo corto de tiempo, aunque chocaba con la aquiescencia del mandatario americano que seguía manteniendo  la adhesión del Sáhara Occidental a Marruecos, cuyas zonas marítimas  se trazaron desde  sus zonas  donde su plataforma continental se solapa con la española, que traspasan desde la punta de la Restinga 250 kilómetros, donde está la riqueza del monte Tropic.

Y, así mismo, también  contaba con el apoyo de Sánchez, que sin encomendarse a debatirlo en su gobierno ni llevar al Parlamento español. Además, entre estas cuestiones, el reino alauita  no tenía nada que temer del Polisario, cuyo ejército, comparado con el poderoso marroquí, la distancia es más que ostensible.

Sin embargo, el acontecimiento de días pasados  no lo podemos  entender a bote pronto y las dudas surgen: ¿si el Polisario estaba en extinción? ¿Si su poder de defensa  y de ataque ante el poderoso de Marruecos es casi nulo? ¿Por qué lo sucedido?

Pues se sabe que días pasados, estando de visita en Tinduf un comisionado de Naciones Unidas, Staffan de Mistura, para tratar de volver a cumplir la resolución  referente a la descolonización del Sáhara Occidental, se enfrentaba a una cuestión por comprobar: si las noticias que llegaban estaban mediatizadas y fuera de contexto.

Y  pasó  que un dron con carga mortífera  ocasionó la  muerte de Lehbid  Mohamed Abdelaziz, el cuarto de los siete hijos del líder histórico del Frente Polisario, miembro del Secretariado del Frente Polisario, y dos miembros más, mientras el representante de la ONU visitaba los campamentos de refugiados para dar noticia de la situación actual, que en realidad poco se ha movido  en el tiempo.

Cuestión que sigue pendiente de litigio internacional,  donde los territorios siguen, uno, buscando su identidad, su patria que está amurallada, y otro  aumentando su potencial bélico, lo que se ha puesto en evidencia ante el mencionado comisionado, Staffan de Mistura.

Mientras que lo acontecido  es una más de las escaramuzas que  se suceden en el desierto para anexionarse un territorio y las exigencias de un pueblo que ha nacido y vive ni siquiera en el exilio, sino que es uno de los pocos  apátridas que en el mundo existen, y que se defienden como pueden.

DÉJANOS TU COMENTARIO

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *