Por Donacio Cejas Padrón.
En La Iglesia de La Restinga se celebró el viernes una misa dedicada a los inmigrantes, y a continuación una vigilia desde el templo hasta el muelle de La Restinga en favor de los inmigrantes de ahora y de todos los tiempos. La misa fue oficiada por el Sr. Obispo y contó además con la presencia de sacerdotes de nuestra isla y con el Sr. Cardenal Venezolano Baltazar Enrique Porras, de visita en Canarias, y que, según manifestó, tenía muchos deseos de conocer nuestra isla de El Hierro, pues ha visitado varias veces Canarias, pero no lo había hecho esta isla, ahora convertida en punto de llegada de inmigrantes que huyen de sus países.
Tuve oportunidad de hablar un ratito con el Sr. Cardenal, al que había conocido muchos años atrás en una visita que hizo a Puerto Ordaz, siendo obispo de la ciudad Monseñor Medardo. En nuestra breve conversación, me contó que fue compañero de estudios en Salamanca en sus años de juventud del recordado obispo D. Felipe, y que tuvo mucha relación de amistad también con el recientemente fallecido obispo D. Bernardo, los cuales en varias oportunidades lo habían invitado a Canarias. Me contó igualmente que en su misión pastoral en Venezuela ha tenido mucha relación con la colonia canaria residenciada en Venezuela.
En unas palabras que dirigió a los fieles asistentes a la misa, después de concluida esta, nos habló del destino de los emigrantes de su país, algo más de ocho millones que han buscado en otros muchos países el bienestar y la tranquilidad que dejaron de tener en su patria.
Tuvo palabras muy agradecidas para España, nuestra patria, por la inmensa obra cultural, social y religiosa que dejó sembrada en Venezuela y en toda América del Sur, creando universidades y centros de cultura y saber, además de dotar al nuevo continente de una lengua común que se habla desde el norte hasta las tierras del sur.
Nos recordó el Sr. Cardenal que le tocó ordenar sacerdote en su país al párroco de El Pinar, Sr. Darwin, y que se siente contento por haberlo encontrado ejerciendo su misión religiosa en nuestra isla, de la misma manera que en otros tiempos sacerdotes españoles han ejercido sus funciones en Venezuela y en otros países.
Le recordé al Sr. Cardenal, mi condición de emigrante por más de treinta años en el país, del cual guardo los más sublimes y agradecidos recuerdos por la generosa acogida que nos dispensó a tantos y tantos miles de canarios. Juntos hicimos votos por una pronta recuperación de la vida venezolana en todos los órdenes, Dios lo quiera.







