Por Donacio Cejas Padrón.
Cumplidos mis sesenta y cinco años, y entrado en lo que ahora llamamos la Tercera Edad, me he integrado en varias de las Asociaciones de Vecinos y de la Tercera Edad en nuestra isla de El Hierro, con la esperanza de disponer de más tiempo de permanencia en el pueblo y en la isla de mis amores, para, junto a sus integrantes, muchos de ellos amigos desde la lejana infancia y juventud, compartir algunos ratos de ocio y esparcimiento que las circunstancias actuales nos permiten a los mayores, de vuelta ya de una vida llena de esfuerzos y sacrificios, y rogándole a Dios la necesaria salud para el ser humano, pues sin ella nuestra vida se limita de manera significativa.
La época que nos está tocando vivir, aun con algunas carencias, permite a los mayores disfrutar de comodidades y alegrías que otras generaciones no pudieron alcanzar, pues las precariedades económicas, en general, les obligaban a trabajar en nuestros campos hasta casi el fin de sus días. Me vienen a la memoria las estampas de mis abuelos Donacio y Catalina, y demás vecinos de Los Corchos, como el tío Lucas, Dª. María Febles, D. Ramón Ortiz y muchos más, que, aun mermadas sus facultades físicas, doblados sus frágiles cuerpos por el peso de los años, cada día subían hasta La Hoya Grande a realizar las duras faenas del campo, como la recolección de frutos, o para conseguir el alimento para sus animales que cargaban a hombros hasta sus humildes hogares de Los Corchos. Asimismo, mi abuelo Francisco no descansaba de atender sus fincas de El Golfo y San Andrés; creo recordar que a sus ochenta años de edad aún bajó El Risco de Jinama tras su burro cargado con tres sacos de paja.
Por eso me alegra tanto ver a los de estos tiempos, disfrutando de las comodidades que los momentos actuales permiten, y además vigilados todos sus perfiles médicos para hacerles la vida más larga y cómoda. Recuerdo que en aquellos tiempos se decía… “Tal vecino está muy malito, anoche vino el médico a su casa”, y eso significaba en muchos casos una gravedad irreversible.
Felicito de todo corazón a quienes dirigen las Asociaciones de Mayores de El Hierro, y que hacen actos como el celebrado hace un par de meses en San Andrés, donde se reunieron asociaciones de varios pueblos para un almuerzo de confraternidad que nos dejó a todos una excelente impresión, y deseo a todos sus miembros y asociados unas felices fiestas navideñas.
Igualmente debo referirme a Las Asociaciones de Vecinos que se han ido creando en El Hierro, creo que ya en todos los pueblos, y que de igual manera reúnen a familiares y amigos, que por las tardes acuden al legitimo disfrute humano que produce el descanso vespertino. Los mismo deseos para todos ellos que Las Fiestas que se avecinan.







