Por Juan Jesús Ayala (Filósofo).
El Congreso ha aprobado recientemente la nacionalización de saharauis en plena polémica con Marruecos, mediante la ley de nietos, tras medio siglo desde la ocupación del Sáhara. La iniciativa podría beneficiar a 80.000 personas nacidas en el Sáhara antes del 29 de septiembre de 1975, aunque no residan legalmente en España.
Pero es importante saber que, antes de caer bajo el yugo de la colonización española, oficialmente durante 1884, el Sáhara resistió diversas tentativas de ocupación por naciones europeas y marroquíes, pero especialmente durante el siglo XX, tras la colonización de España, es cuando la organización saharaui va a desarrollarse cada vez más consolidada y fuerte desde finales de mayo de 1973 hasta finales de 1975.
El Sáhara fue invadido y ocupado desde el 31 de octubre de 1975 por Marruecos y Mauritania con la complicidad de la potencia administradora, España. Generando un largo conflicto que surge hasta hoy por el empeño marroquí, entre otras cosas, de poder controlar el mercado mundial de fosfatos y forzar la obtención de riquezas sin reparo alguno para desviar la atención sobre el golpe de Estado que querían pronunciar determinados generales a los que Hassan II no dudó en quitar de en medio, señalándolos como traidores a la patria.
La invasión del Sáhara tuvo consecuencias trágicas sobre el pueblo saharaui que ocupó una franja territorial bajo el gobierno del Frente Polisario, brazo armado de la República Árabe Saharaui Democrática; de la que, por cierto, apenas se habla y menos se comenta su existencia, que está separada de buena parte del territorio ocupado por Marruecos por el muro de la vergüenza, uno de los más extensos del mundo, de 3000 kilómetros poblados de garitas donde está el ejército marroquí, y las minas que lo rodean precisamente no son un juguete de niños.
Marruecos en la actualidad se encuentra subvencionado por la Unión Europea y de España como vigilante y con una preocupación sobreañadida de preservar y defender la frontera sur, como por ejemplo la de Ceuta, Melilla y Canarias, con cientos de millones de euros, destinados principalmente a la cooperación al desarrollo de infraestructuras y evitar avalanchas de 82.000 personas que parece ser no se enteraron.
Para atemperar sus disgustos y apetencias nacionalistas, a la vez por Sánchez, junto a Marruecos, quienes reconocieron al Sáhara Occidental como “nuestra querida provincia del sur”, y más tarde el parlamento marroquí, en 2020, aprobó las fronteras marítimas, llegando su plataforma continental a 250 millas al sur del puerto de La Restinga, donde se encuentra, entre otros minerales, el telurio que posee el monte Tropic.
Lo cierto es que Marruecos, tras la avalancha del 30 de julio, lo que pretende es resaltar sus cuestiones reivindicativas territoriales, como Ceuta, Melilla, de manera que cuando se resuelvan sus próximas elecciones, el 23 de septiembre, recuperará nuevas ínfulas para continuar con sus ansias nacionalistas .
Hoy Ceuta se encuentra sometida a la más despiadada incertidumbre, siendo testigo viviente de un espectáculo bochornoso donde nadie tiene culpa de nada, y menos responsabilidad alguna, donde la ciudad está secuestrada desde los colegios de los niños hasta la vida cotidiana, y más aún el puerto, agobiado por una serie de carpas junto a instalaciones frágiles y de alto riesgo. Es el caos lo que prevalece, al que se asume ya como normal. No hay otra cosa.
No se sabe cuántos dimes y diretes, aplausos y mensajes terminaron con la dimisión del jefe de Gabinete del delegado del Gobierno y, si no fuera poco, los papeles que circulan “desclasificados” se interpretan por unos y por otros de diferentes maneras , donde el Gobierno navega en un mar de contradicciones como si se pretendiera llegar a un terreno de cierta laxitud que no incomode a Marruecos.
Pero la pregunta es obligada. Si reciben una millonada de euros por vigilar la frontera y más Ceuta como única frontera sur, ¿cómo es posible que una ingente masa de seres humanos, miles, se puedan colar si no es con permiso del vigilante o auspiciado por ese mismo vigilante?
Ahora se ha alertado de un riesgo de salidas masivas desde Marruecos, concretamente desde Tan-Tan, El Aaiún y Agadir, hacia Canarias. Esperemos que la vista se les aclare a los que vigilan puertas y entradas y no vayamos a tener en las islas un “meneo” innecesario que dificulte la vida y proyección de las islas por no estimular desde altas instancias nuevos enfados que molesten al nacionalismo marroquí en su ruta expansiva por el norte de África, y más allá, si cabe, hasta irradiar en las islas.








