Por Donacio Cejas Padrón.
Crónicas del pasado (2011).
En días pasados falleció en nuestro valle a la avanzada edad de noventa y tres años D. Leonardo Armas Benítez, un vecino muy querido, y que por su trayectoria familiar, comercial, industrial y política ha entrado a formar parte de la historia del Municipio de La Frontera de una manera muy singular.
Conocí a D. Leonardo desde mis primeros años, siempre atareado en su molino de gofio, su carpintería, su tienda de ultramarinos, sus fincas de La Frontera y Tarros, y un poco más tarde en su cantina del Casino de Belgara. Entre las estampas primeras que guardo del fallecido están aquellas que ofrecían los enormes troncos de pinos que, traídos desde El Pinar, eran descargados en el Puente de Belgara, y que después él y sus colaboradores, Amos, Dacio, Santiago y algunos otros aserraban a mano con unas enormes herramientas que convertían los troncos en madera útil para la construcción de puertas y ventanas.
También emigró a Venezuela, no por mucho tiempo; allí se dedicó al comercio del tomate y, a su regreso, se dedicó de lleno a trabajar sus fincas de La Frontera y Tarros, una de ellas adquirida del famoso luchador D. Ramón Méndez Díaz. Las dedicó especialmente al cultivo de la viña y los durazneros, llegando a ser uno de los más importantes cosecheros de esta última fruta que exportaba para Las Palmas. Tuvo la genial idea de solicitar autorización para colocar una tubería desde La Fuente de Tincos y así aprovechar el agua sobrante de este manantial, y su plantación de durazneros se benefició de este riego, aumentando su producción y calidad.
Ejerció de juez de paz en el Juzgado de Frontera, y años más tarde y por gestiones personales de D. Matías Castañeda Padrón, Presidente de El Cabildo en aquella época, fue nombrado Alcalde del Municipio a pesar de su manifiesta e innegable condición de hombre de izquierdas.
Ya nuestro investigador y vecino de Frontera, D. Juan Carmelo Padrón, en otra información publicada en este medio ha hecho mención a su afortunada idea de vender un trozo de terreno en el sur de la isla para sanear las arcas municipales, comprar la finca de La Corredera, donde se ha construido el edificio del nuevo ayuntamiento, y algunas obras de interés social para el municipio; también ejecutó otras acciones muy importantes en diversas zonas del término municipal que han sido muy determinantes para el progreso del mismo.
Se debe hacer notar que D. Leonardo disponía de medios económicos para comprar la finca de La Corredera, y que pudo haberla comprado para sí mismo, y así se lo aconsejaron algunas personas, pero D. Leonardo puso por encima de su beneficio personal el interés general y adquirió la finca para el Ayuntamiento; por ese gesto, y por otros muchos de integridad moral, pasará a la historia como un alcalde de trayectoria honrada y laboriosa.
Ya de mayor D. Leonardo me honró con su amistad; en una oportunidad me permitió hacerle una entrevista que fue publicada en otro medio, y hoy quiero, por estas sencillas líneas dedicadas a su recuerdo, acompañar a su esposa Dª. Inota, fiel compañera y trabajadora incansable durante toda su vida; a sus hijos Eutimio y Mary Yaya, el testimonio de mis condolencias más sentidas de mi casa y de los míos.
D. Leonardo, querido amigo fallecido, se ha ganado Vd. el premio que solo merecen los hombres de bien, y Vd. lo fue, y sus vecinos no le olvidarán.








